(White Bear, Black Mirror -Channel 4-)
Ahora
ya, hablando en concreto de la práctica que hemos realizado, creo que todos, de
cierta manera hemos “practicado” en este ámbito de utilizar el móvil para
contar algo de alguna manera antes de afrontar este proyecto, ya que la mayoría
de las personas que tiene un smartphone tienen una cuenta en Instagram, Vine o
cualquier aplicación parecida donde exponemos contenido que hemos construido
con el móvil. Nos exponemos, porque existe una íntima relación entre el
dispositivo y la persona, ya que lo que grabamos lo hacemos en primera persona.
Creo que esta herramienta ayuda a crear una intimidad y confianza con la
persona que lo maneja, que permite de alguna manera que nos mostremos más que si
fuese con algo a lo que no estamos tan familiarizados y por tanto nos puede
imponer más.
Al
margen de todo esto, también me gustaría apuntar algunas peculiaridades de
trabajar con el móvil. Es un objeto que bajo mi punto de vista ayuda a la
improvisación, a probar sin miedo, pero que también creo que por esas mismas
razones no impone “respeto”. Es una relación parecida a la de la fotografía
analógica y digital, la primera podemos pensar que es más estudiada por norma
(implica un desembolso económico) y la segunda es más espontanea. Evidentemente
el móvil se sitúa en esta última. Hacer una mala toma o fotografía con el móvil
no tiene más consecuencias que tener que borrarla. Por eso puede parecer que no
es algo tan serio. Y también, que tendemos a objetualizar la seriedad de la
pieza en relación con la calidad de la herramienta capturadora. En cuanto a la
calidad de la imagen, evidentemente está en relación con el terminal en
concreto, en mi caso no he encontrado ningún “obstáculo” como el pixelado extremo.
Aunque el pixelado en cierta parte no hace más que darle realidad al relato, es
tendencia relacionar la “nitidez” (calidad, tratamiento de la imagen) con la
ficción.
Como
conclusión final, creo que esta relación entre persona/objeto (en este caso el
teléfono móvil y en concreto su cámara) conlleva tanto cosas positivas como
negativas. Las positivas son quizá más evidentes, la facilidad para grabar lo
que acontece, la sencillez con la que podemos tratar la imagen, la rapidez para
tenerlo colgado en internet y difundirlo, no tener que dudar si queremos
(podemos) grabar o fotografiar algo, la ligereza de los clips y que no ocupan
demasiado espacio… En fin, un sinfín de pros y facilidades que nos da tener un
objeto así. Pero como todo lo bueno tiene sus peligros: nos abstrae, nos aleja
de la realidad, porque cuando grabamos algo dejamos de observar ese suceso o
imagen para observar el vídeo, el registro de esa realidad.

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