«Todo está relacionado, pero hay que encontrar la conexión adecuada» es la máxima que he utilizado para llevar a cabo este cortometraje. Surgió a raíz de la reflexión de por qué, habiendo comenzado inicialmente estudios en Arquitectura, había acabado en Comunicación Audiovisual. Pero, sobre todo, apareció como el resultado de una búsqueda para demostrar que ambos mundos tienen muchos puntos en común, y que simplemente hay que encontrarlos.
Todos los proyectos que realicé en mi breve período arquitectónico estaban influenciados por el cine, en mayor o menor medida. Tanto en corrientes cinematográficas como en épocas, e incluso en películas concretas y directores. Intenté captar la esencia espacial del celuloide, aunque no fue de manera intencionada. Realmente supe que buscaba la conexión cuando todo se torció económicamente y tuve que huir.
Los elementos que muestro en esta pieza son simbólicos y muy sencillos, y todos giran en torno al concepto de lo analógico/manual/primigenio. He tomado la práctica como una reminiscencia de la época del Super8 y el SVHS. El mayor guiño es la cinta de cassette (que siempre he utilizado para crear pequeñas torres y ejercitar la visión espacial), pero también el hecho de que haya usado un bloc para dibujar todo lo que aparece, y el piano como elemento paralelo que surge de la mezcla de lo técnico/ matemático y lo más personal directamente a través de la mano, que es nuestra mejor herramienta.
Además, prácticamente todos los planos han sido grabados en mi escritorio, que es el lugar donde trabajo y donde surgen y se desarrollan las ideas. Por eso lo he mostrado tal cual. Todo está relacionado me ha servido para reflexionar sobre el proceso creativo que aplico, consciente o inconscientemente, a cualquier creación: intento que todos los campos artísticos con los que estoy familiarizado converjan en un único producto.
La escalera final es una alusión al constante tránsito de un lugar a otro del proceso creativo, ese flujo de ideas que pasan de un nivel a otro de la mente hasta llegar a un punto en el que estamos conformes o todo se desmorona. Además, la maqueta de la escalera pertenece al primer proyecto en el que uní el cine con la arquitectura (en concreto, el cine expresionista alemán con el sentimiento que aparece cuando subes por una escalera y no sabes hacia dónde te lleva).
Me habría gustado hacer la práctica teniendo más presente el píxel, pero como he dicho antes, he hecho una interpretación en clave analógica que me ha llevado al mismo lugar de reflexión, y además he comprendido mejor cuáles son los puntos clave para encontrar las conexiones adecuadas entre dos mundos que, aparentemente, son prácticamente inconexos.
«Todo está relacionado, pero hay que encontrar la conexión adecuada». Animo a todo el mundo a que lo ponga en práctica.
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