Esta primera práctica en un principio no me motivaba en ninguno de los aspectos, tan sólo veía los inconvenientes que traía consigo grabar con el móvil. Una vez puesto en marcha comencé a visionar los proyectos de referencia y al ver los trabajos realizados, pude empezar a ver luz y las ideas empezaban a llegar. Grabar con el móvil también tiene sus ventajas, quizá la inmediatez de sacar el móvil del bolsillo al ver un plano que me llamaba la atención y en tan sólo en cuestión de segundos tener grabado aquello que quería es lo que más llamó mi atención.
No me siento del todo satisfecho con mi trabajo porque muchas de las ideas que tuve en un principio, las cuales no me convencieron, ya por ser demasiado intimas o por no verlo adecuado para el trabajo, o que las limitaciones del móvil no me dejarían llevarlo a cabo en su totalidad, si hubiese trabajado alguna de estas ideas más a fondo igual el proyecto sería más potente.
Sin tener todavía nada claro de qué hacer, me eché a la calle a grabar algunos planos Bilbao que siempre me llamaron la atención desde que llegué a esta ciudad, algunos planos del casco viejo, de la ría etc… Tras tener estos planos recurso que al fin y al cabo grabé por puro placer, volví a casa sin aún tener la idea clara y pensando que no me iba a servir de nada, cuando terminé el trabajo me di cuenta que aquella tarde había sido productiva en el sentido de que casi grabé sin pensar y en la proyección final aparecerían casi todo lo grabado del aquel día.
Los inconvenientes de grabar con el móvil se sabían previamente, los problemas de memoria, suelo grabar mucho para tener de sobra a la hora de montar y poder tener más imágenes en las que elegir, con la memoria del móvil todo era más limitado. Los problemas de batería también algo previsible, cuando comienzas a grabar la batería se consume rápidamente y en mi caso no fue menos, la primera tarde tuve que volver a casa para cargar. También estaba el inconveniente de cualquier llamada inoportuna que te desechara aquello que grababas. Y por último, si ya de por si el sonido suele ser un problema, el móvil no facilitó las cosas.
Lo positivo de grabar con el móvil era cuestión de empezar a experimentar y sacarle jugo a aquello que no había probado. Al fin y al cabo eres tú propiamente la cámara, un tercer ojo que graba. La inmediatez para grabar fue el aspecto más positivo y lo que más me fascinó fue desconocimiento de la gente que va por la calle que no sabe qué vas grabando y te facilita que todo parezca más real, la realidad se muestra tal como es, si fueses con una cámara y un trípode ya más de unos pocos se apartarían. El montaje es totalmente eliminado prácticamente, es el último aspecto positivo que pude sacar de esta experiencia, las horas y horas de montaje que podría haber pasado fueron completamente eliminadas.
Al final que esta primera práctica haya sido con el teléfono móvil me ha “salvado” en cierta manera porque con pocos días por delante y con ideas convincentes escasas, al final con una idea improvisada he podido llevar a cabo el proyecto. Gracias a la inmediatez del móvil, la eliminación del montaje y la libertad que finalmente implica grabar con este dispositivo, en el sentido de que en cualquier momento sería bueno para comenzar a grabar.
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